Gabriela Rodríguez1. Género y comunicación en el encuentro sexual
La búsqueda de equidad exige un esfuerzo constante para mejorar la comunicación de pareja. La forma como vive la sexualidad cada hombre y cada mujer, pasa por momentos de obediencia y rebeldía según múltiples factores. Se combinan sistemas de parentesco y noviazgo con reglas de la herencia, del matrimonio y del divorcio, se asumen distintas posiciones frente a la división del trabajo y frente a las normas religiosas, familiares, escolares o legales, y se reacciona pluralmente ante los mensajes de los medios de comunicación y las movilizaciones políticas. Pero como sujetos de derecho, las personas no sólo se ajustan a las normas sociales, también contribuyen a cambiar las reglas y las condiciones de la sociedad en que viven, y pueden actuar para redefinir las libertades sexuales y extender su ejercicio.
La cabeza y el corazón no tienen por qué estar en guerra, por el contrario, el corazón debería escuchar a la cabeza de vez en cuando. Cada pareja puede construir sus propios estilos de vida sexual a través de la comunicación abierta, el respeto y la realización de acuerdos. La mejor manera de vivir la sexualidad es a través de un acuerdo sexual respetuoso entre la pareja, darse tiempo para hablar sobre los deseos, las esperanzas y los miedos, sobre la sexualidad y el placer, sobre las expectativas y la sinceridad, además de hablar sobre los anticonceptivos, el aborto y las formas de evitar una infección sexual. Lo más importante es la forma en que una pareja se pone de acuerdo acerca de las prácticas sexuales, expresa sus sentimientos y establece cómo ejercer los derechos y cómo cumplir las obligaciones que corresponde a cada uno.
No todo lo que sentimos lo podemos expresar con palabras por eso hay que cuidar el lenguaje y las expresiones no verbales, el tono de voz, el porte, los silencios y la elección cautelosa de las palabras. La historia personal, las experiencias vividas en la familia de origen, los espacios de poder, las necesidades heredades y aprendidas influyen en lo que cada uno está dispuesto a dar y espera recibir.
Por la complejidad de la vida sexual, las emociones de desear y amar se puede vivir de forma perturbadora. Las ideas tan estereotipadas sobre lo que es “ser hombre” y lo que es “ser mujer” muchas veces perjudican las relaciones e interfieren con una vida sexual sana. Es común que se aliente a los hombres a tener muchas parejas sexuales, a tratar a las mujeres con poco respeto e incluso con violencia. En las mujeres se promueve la ignorancia y la pasividad, y suele valorarse extremadamente el primer contacto sexual.
Hombre y mujeres se juegan la autoestima en sus encuentros sexuales, especialmente en las primeras prácticas cuando la seguridad y la autoconfianza se ponen a prueba, el miedo al rechazo, al dolor, a la aceptación y a la capacidad de “hacerlo bien” está atrás de estos sentidos que cobran las primeras experiencias. Algunas presiones propician conductas agresivas y peligrosas. El consumo de drogas y las tasas de accidentes y suicidio son mayores entre los hombres que entre mujeres jóvenes. Los hombres suelen consumir alcohol y drogas con más frecuencia que las jovencitas, pero ellas también consumen y dan lugar a actividades sexuales arriesgadas.
La comprensión de lo que el otro siente es siempre un acercamiento incompleto, no se puede entender ni comprender al otro más que hasta cierto punto, en cierta manera los sentimientos ajenos son inaccesibles e inexplicables. Por eso la comunicación es el aspecto más importante en la relación de pareja.
La expresión sexual es un derecho humano y es importante saber que al tener relaciones sexuales el vínculo de pareja cambia, se comprometen más los sentimientos y la relación es muy diferente que cuando sólo se comparten caricias y besos. Con el contacto sexual se involucran las emociones de manera más intensa, se aceleran experiencias de enamoramiento o se profundizan sentimientos amorosos de mayor deseo sexual y necesidad del otro o de la otra, de dolor ante la distancia, de soledad y entre otros.
La decisión sobre cuándo iniciarse con alguien es muy personal y respetable.
Hay personas que desde el principio disfrutan ampliamente de las relaciones sexuales, hay también quienes necesitan más conocimiento del otro para empezar, que esperan hasta que se estreche la relación. Como ya dijimos, todo se vale, menos la imposición y la violencia, se pueden tomar días, semanas, meses o años antes de pasar a los contactos genitales, lo importante es que nunca sea una imposición, sino una decisión libre, responsable e informada.
Los contactos sexuales son tan variados como las fantasías de quienes los realizan, y la elección de una pareja responde a diversos estilos y orientaciones sexuales, la heterosexual, la homosexual o lesbiana, la bisexual. Además la relación entre las personas puede incluir múltiples intercambios corporales según la creatividad y la fantasía. Como el ser amado esta cargado de nuestros ensueños y construcciones mentales, al moldear su cuerpo llegamos a tocar en vivo nuestras imágenes mas internas. Con los acercamientos la tensión corporal va en aumento, las caricias, la ternura, dar y recibir, crear y leer lo que el otro desea, puede ser un juego intenso y duradero.

No hay comentarios:
Publicar un comentario